El 11 de agosto fui al campo de Pablo, porque me habían invitado.
Llegué sobre las doce. En la entrada nos recibió la madre de Pablo, Chari, y nos dijo que pasáramos. Mi madre nos dejó a mi hermano y a mí allí.
Dentro de la casa estaban Pablo y Guillermo, con el portátil. Después de eso estuvimos observando a las mantis que tenían.
Más tarde nos fuimos a la piscina y nos bañamos.
Cuando nos salimos y nos secamos comimos macarrones con tomate y postre, dentro de la casa.
Luego jugamos al "San Andreas" en el cuarto de Guillermo y Pablo.
Ya, cuando paramos de jugar nos fuimos de nuevo a la piscina, pero antes de meternos, llegó Jesús, un amigo de Guillermo.
Dentro de la piscina hicimos una guerra: Pablo y yo contra Guillermo y Jesús, mi hermano no estaba de parte de nadie. Nos pegaron una paliza, pero Pablo, durante un momento, ahogó a Guillermo.
Después de salirnos de la piscina merendamos y a continuación buscamos mantis y saltamontes, que por cierto encontramos muchos saltamontes.
Mucho más tarde se fue Jesús y vinieron mi padres. Quedábamos: Alejandro, Pablo, Guillermo y yo.
Jugamos al escondite, pero mi hermano se puso a llorar porque no quería y paramos.
Llegué sobre las doce. En la entrada nos recibió la madre de Pablo, Chari, y nos dijo que pasáramos. Mi madre nos dejó a mi hermano y a mí allí.
Dentro de la casa estaban Pablo y Guillermo, con el portátil. Después de eso estuvimos observando a las mantis que tenían.
Más tarde nos fuimos a la piscina y nos bañamos.
Cuando nos salimos y nos secamos comimos macarrones con tomate y postre, dentro de la casa.
Luego jugamos al "San Andreas" en el cuarto de Guillermo y Pablo.
Ya, cuando paramos de jugar nos fuimos de nuevo a la piscina, pero antes de meternos, llegó Jesús, un amigo de Guillermo.
Dentro de la piscina hicimos una guerra: Pablo y yo contra Guillermo y Jesús, mi hermano no estaba de parte de nadie. Nos pegaron una paliza, pero Pablo, durante un momento, ahogó a Guillermo.
Después de salirnos de la piscina merendamos y a continuación buscamos mantis y saltamontes, que por cierto encontramos muchos saltamontes.
Mucho más tarde se fue Jesús y vinieron mi padres. Quedábamos: Alejandro, Pablo, Guillermo y yo.
Jugamos al escondite, pero mi hermano se puso a llorar porque no quería y paramos.
Estábamos muy aburridos así que nos subimos al tejado de una caseta, casi de noche. Vimos dos sombras y nos tumbamos en el techo para que no nos vieran. Creíamos que nos habían visto, pero no, entonces nos reímos un montón.
Nos bajamos del tejado y nos pusimos a jugar al ping-pong.
Luego nos despedimos y me fui a mi casa, me lo pasé muy bien.
No he podido publicar esta entrada hasta hoy, 16 de agosto, porque no tenía el portátil.
ResponderEliminarJaime
Oye, cambia el fondo y pon el paisaje de antes por favor.
ResponderEliminarTu amiga, Elisa.